sábado, 30 de abril de 2011

Memorias casi 50 años después

Hace algunos años llegó a mi casa una carta. Iba dirigida contra un gran amigo literato que había caído en desgracia con el poder. Era una misiva injuriosa, descalificadora, denigrante, chanta, pero craneada con el propósito de infringir el mayor daño posible en ese hueso duro de roer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario